Che Guevara e o jornalismo na Revolução Cubana: trajetória como repórter, fotógrafo e articulador da imprensa
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- 2 de jul.
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Era fevereiro de 1963 e Santa Clara ainda conservava o turbilhão que a envolvera após a heroica batalha dos rebeldes, antes do triunfo da Revolução Cubana.
Álvarez Batista, que trabalhava para o jornal nacional Hoy e para o jornal local Adelante , atravessou o campo em uma motocicleta velha, carregando uma câmera fotográfica Kodak.
Ao ver Che Guevara participando do corte de cana-de-açúcar na área da usina de açúcar Ciro Redondo em Morón (atual Ciego de Ávila), ele se aproximou para pedir uma entrevista, sem esperar a resposta lacônica que receberia: "Viemos aqui para cortar cana-de-açúcar, não para tirar fotos". Che respondeu, antes de acrescentar, como um verdadeiro defensor da verdade jornalística: "Corte cana-de-açúcar comigo e então eu lhe darei a entrevista".

Nessa altura, Che era Ministro das Indústrias e Gerónimo teve de "lutar pela entrevista", comparecendo pontualmente à colheita da cana-de-açúcar durante vários dias, para ganhar o respeito do guerrilheiro mítico, um interlocutor nada fácil.
Mais tarde, o jornalista alcançou seu objetivo, e a reportagem inclui imagens icônicas de Che Guevara em meio à colheita manual e mecanizada da cana-de-açúcar, ao lado de um grupo de trabalhadores experientes e técnicos agrícolas.
Mais tarde, Blas Roca Calderío, diretor do jornal Hoy e líder histórico do Partido Unido da Revolução Socialista de Cuba, que havia alertado o correspondente sobre a presença de Che nos canaviais de Morón, ligou para ele para lhe dar uma câmera nova e contar que Che havia lhe falado sobre o trabalho que teve para tirar fotos tão boas com aquele equipamento antigo e quadrado.
O fato é que Che, como bom fotógrafo, respeitava seu trabalho, e como jornalista, sempre se sentiu mais à vontade do que do outro lado da câmera.
Antes e depois da vitória
"Minha posição não é de modo algum a de um diletante que fala e nada mais...", escreveu ele aos 26 anos para sua tia Beatriz, em uma carta da Guatemala (12 de fevereiro de 1954), afirmando assim sua posição como protagonista nas lutas do povo.
Desde la provincia central de Cuba, en el Boletín de Santa Clara, el periodista Barrero del Valle describe una conversación con el Che tras la victoriosa campaña insurgente, dirigida en esa parte del país por Camilo y el Che. Fueron cinco días intensos de combate donde las fuerzas revolucionarias de la Columna No. 8 Ciro Redondo, comandada por Ernesto Che Guevara, con el apoyo del pueblo santaclareño, batallaron contra un enemigo varias veces superior hasta la toma de Santa Clara, enclave estratégico donde se decidió la derrota de Fulgencio Batista.
La conversación descrita con la inscripción: «Con el “Che” Guevara», tuvo lugar en la sede de la Columna número 8, Comandancia General de las Fuerzas Revolucionarias, en la oficina el Distrito Este de Obras Públicas, en Santa Clara y entre varios temas habló sobre la libertad de prensa.
«Puede usted preguntar lo que guste, tanto del movimiento como de nosotros en particular, ambas cosas son una página abierta a la vista de todos. La libertad de prensa está garantizada por nosotros, y si acaso hubiere alguna limitación esa sería de tiempo únicamente, ya que debo marchar a la Habana rápidamente y no me va a ser posible prolongar mucho esta entrevista, como hubiera sido mi deseo». El concepto fue publicado en el Boletín de Santa Clara, 15 de enero de 1959.
Faltaba poco para que las victoriosas columnas guerrilleras del Che y de Camilo Cienfuegos (Columna 2 «Antonio Maceo»), se dirigieran a La Habana, a la orden impartida por Fidel para ocupar los cuarteles de La Cabaña y Columbia, respectivamente. De esa forma, el Ejército Rebelde se establece en puntos claves de La Habana donde, como en todo el país, comienza la huelga general revolucionaria convocada por Fidel para detener el intento de arrebatar el triunfo al pueblo, mientras el Comandante en Jefe inicia desde Santiago de Cuba su marcha hacia la capital.
Nada paralizó la guerra mediática contra Cuba y su Revolución, organizada y dirigida desde Estados Unidos, a pesar de un clima nacional sin censura alguna.
El Che tampoco cree en insinuaciones de ningún tipo y concede mucha importancia a la polémica periodística. «Me debo a la opinión pública y a quienes han confiado en mí como revolucionario». Por eso acudió al periódico Revolución el 10 de marzo de 1959, para aclarar aspectos de una nota informativa de la revista Carteles. Allí se anunció que el Che viviría en Tarará.
Le aclaro a los lectores de Revolución que estoy enfermo, que mi enfermedad no la contraje en garitos ni trasnochando en cabarets, sino trabajando más de lo que mi organismo podía resistir para la revolución.. Mientras, solicita al director: Te agradeceré la publicación de estas líneas para una mejor ilustración a nuestro pueblo, sobre la actuación de quienes hemos contraído una responsabilidad con él.
Lo cierto es que dado su padecimiento de enfermedad respiratoria inflamatoria crónica, recrudecida en las condiciones de lucha de la Sierra Maestra y el de cursar de la ofensiva rebelde, por indicaciones médicas fijaron su estancia transitoria y reposo cerca del mar, para tratar las consecuencias invalidantes de un mal que lo aquejaba desde su niñez: el asma crónica.
Esa opinión que disiente y es concebida, precisa: «en la misma medida en que seamos capaces de llevarla con el mayor rigor científico posible y con la mayor ecuanimidad. (…) creemos que es importante el cuidado de la forma y del método de discusión».
Pasión por la escritura.
Y es que la curiosidad y la inquietud lo llevaron desde temprana edad a intentar la práctica del periodismo, como cronista de la revista «Tackle». Firmaba sus notas con el seudónimo de «Chang-cho», simpática relación con el apodo que sus compañeros del equipo de Rugby le impusieron, aparentemente porque al adolescente no le gustaba bañarse.
Desde niño poseía una legítima vocación literaria, cultivada por su madre. Junto a Alberto Granado y motocicleta ‘La Poderosa’, descubrió las rutas y realidades de Latinoamérica recogidas posteriormente en sus Notas de viaje. El joven narró minuciosamente con una prosa reflexiva, lo que «palparon» sus ojos. También lo recibió un periódico local de Chile (Temuco), donde obtuvo algún dinero escribiendo, para aportar a la travesía.
Durante su segundo viaje por América, también en su estadía en Panamá, Ernesto Guevara publica con su nombre, en la revista «Siete», el artículo sobre las investigaciones realizadas en las ruinas de Machu Picchu, Perú.
Con los últimos ataques aéreos en Guatemala de 1954, dedicó varios días a la redacción de un análisis del proceso guatemalteco, con el objetivo de denunciar al imperialismo yanqui como promotor del desenlace contrarrevolucionario. Igualmente su enfoque precisó la posibilidad y necesidad de que el pueblo empuñara las armas contra sus enemigos.
El artículo muestra su capacidad como observador acucioso, el hábito de recoger sus vivencias y reflexiones. Yo vi la caída de Jacobo Arbenz, culmina con una expresión premonitoria: «La lucha comienza ahora». Aunque no han aparecido los originales de este trabajo, fue posible reproducir su contenido a partir de varios testimonios de quienes tuvieron la oportunidad de leerlo en aquella época.
Previamente Ernesto Guevara colaboraba en la redacción de una tesis relacionada con la reforma agraria y continuaba su trabajo nocturno en el Centro de Maestros. Compartía su tiempo con la Alianza de la Juventud en tareas de vigilancia y defensa civil. Al radicalizarse la situación, formó parte de las milicias para ir a luchar en el frente de combate, pero no lograron llegar al Presidente.
Mientras compartía alojamiento en el centro de Ciudad México, dedica el tiempo que le deja su gratuita actividad médica en la Sala de Alergia del Hospital General, a la precaria actividad de fotógrafo ambulante. ‘Compré una máquina fotográfica y, juntos, nos dedicamos a la tarea clandestina de sacar fotos en los parques’. Contó años después al escribir»El Patojo», en la revista Verde Olivo, La Habana, agosto 19, 1962. Fue una crónica memorable escrita por el Che al conocer de la caída en combate -ocho años después- del guatemalteco Julio Roberto Cáceres.
Ernesto hacía las veces de fotorreportero y redactor, aunque en las publicaciones no se le reconociera el crédito, según la costumbre del momento.
Si Guevara hubiera permanecido en el ejercicio de la medicina, probablemente sería un buen alergólogo. La hemeroteca de la Sociedad Médica del Hospital General de México, donde ejerció el joven argentino doctor Ernesto Guevara, conserva los impresos originales de varios trabajos de investigación científica realizados por el doctor Guevara, procedente de Guatemala y por entonces residente en México D.F.
El trabajo que requirió una dedicada redacción, fue publicado en el volumen II, número 4 (mayo de 1955), de la Revista Iberoamericana de Alergología –Alergia– que dirigía el doctor Mario Salazar Mallén, eminente médico mexicano. «Investigaciones cutáneas con antígenos alimentarios semidigeridos»- fue dado a conocer con motivo de la realización de un congreso médico sobre esa especialidad en la ciudad de Veracruz.
Casi dos años antes de enrolarse con los revolucionarios cubanos en la expedición libertaria en el Yate Granma, Ernesto fue corresponsal en México de la Agencia Latina (AL), con el objetivo de informar acerca de los Juegos Panamericanos que tuvieron lugar del 12 al 26 de marzo de 1955.
«Tenía el preciado cargo de redactor deportivo de la Agencia Latina (…). Mi trabajo durante los Juegos Panamericanos fue algo agotador en todo el sentido de la palabra, pues debía hacer de compilador de noticias, redactor, fotógrafo y cicerone de los periodistas que llegaban de América del Sur»; escribió a su amiga cordobesa Tita Infante. En el país azteca, también fungió como fotógrafo profesional de la revista «La Función del Médico en América Latina».
Che era periodista de vocación. Ya en la Sierra Maestra participó con Fidel en la fundación de la emblemática emisora guerrillera Radio Rebelde en 1957. A través de esta plantica, narraron cómo iba progresando aquella docena de guerrilleros reagrupados en Cinco Palmas en 1956, tras lo que con razón calificó Che como naufragio, más que desembarco.
Radio Rebelde consiguió el mayor rating nacional de audiencia para finales de 1958. A través de su frecuencia el pueblo conoció lo que estaba sucediendo en el país y en contraste con los hechos, eran desmentidos los partes del Gobierno batistiano.
El Che vio allí la oportunidad de fundar un periódico producido totalmente en la Sierra Maestra, con la incorporación de Geonel Rodríguez y Ricardo Medina, dos militantes de la clandestinidad que llegaron a las montañas con un mimeógrafo a cuestas.
Así se comenzó a editar en ‘El Hombrito’ la versión de ‘El cubano Libre’, un periódico que fue fundado por los mambises en 1888 y vuelto a imprimir el plena manigua de 1895. En su machón el primer número lleva el siguiente subtítulo: «De nuevo en la manigua redentora. Órgano del Ejército Revolucionario. Sierra Maestra. Nueva Era». El Comandante Guevara, firmó sus artículos con el seudónimo El Francotirador.
Después del triunfo de la Revolución cubana, Che cuenta a su madre que espera la llegada de Jorge Masetti, a quien va a encargar la creación de una agencia de noticias internacional. No muchos conocen que los fondos para su creación los aportó el Movimiento 26 de Julio y era el Che quien los entregaba en aquellos difíciles momentos, refirió el Semanario Orbe.
El 9 de enero en La Habana, Ernesto Che Guevara recibió a Carlos María Gutiérrez y a Jorge Ricardo Masetti, quienes junto al escritor colombiano Gabriel García Márquez, serían los iniciadores de la agencia de noticias Prensa Latina, como la voz de la Revolución ante el mundo.
Tanto «Prensa Latina», como la revista «Verde Olivo», fueron proyectos de Guevara que avalaron la función de la prensa como formadora de la ideología. En esta última, firmaría de nuevo con su antiguo alias de la Sierra Maestra.
Ernesto Guevara participó en el programa «Telemundo pregunta», que se emitía por la televisión cubana el 28 de enero de 1959, donde respondió sobre temas neurálgicos de la naciente Revolución.
Para septiembre de 1959, a su regreso a Cuba después de la primera gira que realiza por Asia, África y Europa, describe las experiencias recogidas en los diferentes países visitados, con el título de «América desde el balcón afroasiático», en «Humanismo», y una serie de artículos para la revista «Verde Olivo».
A fines de 1959 sale publicado con una dedicatoria a su amigo Camilo Cienfuegos, su libro Guerra de guerrillas.
Como Presidente del Banco y Ministro de Industrias, se concentró durante el día en tales labores y como analista de la geopolítica internacional en altas horas de la madrugada, por lo que no se sabe cómo logró producir durante cinco meses de 1960, catorce artículos en la revista Verde Olivo. Firmado como El Francotirador, para la sección Sin bala en el directo, tal como lo hiciera en la Sierra Maestra.
La serie de artículos publicados por la revista que funcionaba como órgano de prensa del Ejército Rebelde, fueron compilados en sus «Memorias de la guerra revolucionaria».
En resumen, escribió en menos de seis años más de 70 colaboraciones de diferentes asuntos y géneros para Verde Olivo, revista a la que donó su cámara fotográfica.
El mundo conoció lo que quizá pueda catalogarse como su ideario, con la publicación el 12 de mayo de 1965 de: El socialismo y el hombre en Cuba. Fue enviado en una carta al periodista uruguayo Carlos Quijano, director del semanario Marcha.
La revista Tricontinental, Órgano del Secretariado Ejecutivo de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina, recibió el mensaje enviado a la Conferencia de igual nombre celebrada en La Habana, difundido por la prensa cubana el 18 de abril de 1967.
«En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ese, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladora y nuevos gritos de guerra y de victoria». Este legado es un clásico dentro de su pensamiento, junto a la Carta de despedida a Fidel.
Una revolución que comienza, fue publicado con carácter exclusivo enla revista brasileña O´Cruzeiro (en tres partes, el 16 de junio y el primero y el 16 de julio de 1959) y posteriormente fue reproducido enen Bohemia, (Año 59, núm. 42).
«Pueden tener seguridad nuestros amigos del continente insumiso que, si es necesario, lucharemos hasta las últimas consecuencias económicas de nuestros actos, y si se lleva aún más lejos la pelea, lucharemos hasta la última gota de nuestra sangre rebelde, para hacer de esta tierra una República soberana con todos los atributos de una nación feliz, democrática y fraternal de sus hermanos de América«.
Em 1963, a revista Cuba Socialista publicou sua avaliação, que permanece tão relevante hoje: “ Os ianques intervirão por solidariedade aos seus interesses e porque a luta na América é decisiva (...) Mas, de agora em diante, farão isso com toda a sua energia; punirão as forças populares com todas as armas de destruição à sua disposição; não permitirão que o poder revolucionário se consolide e, se porventura o fizer, atacarão novamente, não o reconhecerão, tentarão dividir as forças revolucionárias, introduzirão sabotadores de todos os tipos, criarão problemas de fronteira, incitarão outros estados reacionários contra ele (...) De fato, a erupção da luta americana ocorreu. Seu epicentro será na Venezuela, Guatemala, Colômbia, Peru, Equador? ”
Che possuía aptidão para a escrita. A intelectual cubana Graziella Pogolotti o descreve dessa forma, afirmando que as pressões que enfrentou também o fizeram compreender a necessidade de oferecer uma perspectiva de longo prazo, juntamente com uma análise da experiência acumulada. “(…) Sempre modesto, ele afirmou certa vez que todo revolucionário é movido por grandes sentimentos de amor. (…) Fortalecido por essa comovente proximidade, ele permanece entre nós, cada vez mais indispensável.”
Um ano após a morte de Ernesto Guevara de la Serna em combate, em 1968, o Diário de Che na Bolívia foi publicado em Cuba , embora faltassem 13 páginas censuradas pelos militares bolivianos. Em outubro de 1987, uma edição ilustrada do Diário de Che na Bolívia , contendo todas as páginas do original, foi publicada em Cuba, graças ao trabalho de pesquisa de uma dedicada equipe de intelectuais cubanos.
Após seu assassinato na Bolívia – em 9 de outubro de 1967, em La Higuera, província de Vallegrande, departamento de Santa Cruz – foi publicado o artigo “Táticas e Estratégia da Revolução Latino-Americana”, onde ele descreveu os eventos ocorridos durante a “Crise de Outubro”.
Em seu texto, ele descreve a coragem do povo cubano: "É o exemplo arrepiante de um povo disposto a se imolar atomicamente para que suas cinzas sirvam de alicerce para novas sociedades, e que, quando um pacto é firmado sem sua consulta para a retirada dos mísseis atômicos, não suspira de alívio, não agradece pela trégua, mas entra na arena para dar voz à sua singularidade, defender sua posição combativa única e, além disso, tomar a decisão de lutar mesmo que sozinho."
Fonte: teleSUR












































